jueves, 11 de agosto de 2011


EL OTRO LADO

La oscuridad lo envolvía todo. Tan oscuro estaba que sus ojos no se acostumbraban a semejante oscuridad, por mucho que se esforzaba en ello.
Al borde de las lágrimas, cayó de rodillas al suelo sin atreverse a moverse del sitio por miedo a lo que pudiera haber a su alrededor, incapaz de pensar en nada. Miró a su alrededor, intentando no dejarse llevar por el pánico del que empezaba a ser presa, en busca de algún atisbo de luz que le permitiera ver algo. Pero no halló nada. La oscuridad era total; y asfixiante. Extremadamente asfixiante.
Al borde del colapso, se tumbó en el frío suelo, o lo que fuera aquello dónde se sostenía, se abrazó las rodillas aovillándose cual feto en el vientre de su madre, y se dejó llevar por el pánico, recreándose en él a falta de pensamientos en los que concentrarse. La respiración le resultaba cada vez más dificultosa, los latidos del corazón parecían un martillo que retumbaba en todo su cuerpo y la sudoración se tornó fría y más abundante que nunca.
¿Cómo había llegado a ese extraño y perturbador lugar? ¿Dónde se encontraba? ¿Por que había llegado hasta allí? Estas eran las únicas preguntas que le vinieron a la mente cuando el pánico comenzó a remitir y su sistema se relajó para volver poco a poco a la normalidad. No podía responder a ninguna de ellas, de ningún modo. No sabía nada, ni recordaba nada, como tampoco sabía ni entendía por que, tan súbitamente como el pánico y la desesperación llegaron a ella, se fueron.
Cuando su cuerpo y su mente volvieron a la normalidad, no sabía cuánto tiempo había pasado, volvió a sentarse, con las piernas cruzadas y la respiración aún algo entrecortada, e instintivamente volvió a mirar a su alrededor. Seguía estando oscuro, pero ya no tanto como antes.
Se giró y encontró el motivo. A su espalda, en lo alto, algo parecido a una puerta cerrada desprendía luz blanca y brillante por sus bordes. Se puso de pie de un salto, riendo de forma nerviosa, aliviada y feliz de ver aquellos destellos luminosos que la salvaban de la abismal oscuridad en la que se había visto envuelta. Avanzó unos pasos, sin pensarlo dos veces, sin dar tiempo a sus ojos y su cerebro a enfocar bien, y tropezó con algo cayendo de bruces sobre algo. A pesar del embotamiento cerebral que había padecido, tuvo reflejos suficientes como para poner las manos en el suelo y girar la cabeza hacia un lado, evitando así romperse la cara en el golpe.
Se dio unos segundos para recuperarse del susto antes de levantarse y se dio cuenta de que había tropezado y caído contra unos escalones, o al menos eso parecían. Cuando finalmente se incorporó, se tomó su tiempo para adaptarse a la nueva luz del lugar y esto le permitió darse cuenta de que, en efecto, se había tropezado con un escalón, el primero de una escalera que conducía hasta la puerta de la cual se escapaba la luz.
Emocionada, ansiosa por escapar de aquella oscuridad agobiante, pero teniendo cuidado de no precipitarse para no caer de nuevo, comenzó a subir la escalera. Cuanto más subía, más claridad había, pero también parecía alejarse de ella y tuvo la sensación de que aquella escalera no tenía fin. Alentada por que, aún con todo, la luz no desaparecía, se paró durante unos minutos para tratar de relajarse y no dejarse llevar por la desesperación. Cuando creyó que estaba lo suficientemente estabilizada, continuó subiendo la escalera.
Ahora, no sabía por qué, sí parecía avanzar hasta la luz y ésta parecía, al mismo tiempo, más intensa y amplia, tanto que le costaba bastante distinguir la puerta que creía que se encontraba allí. No lo pensó mucho. Le daba igual si había o no puerta, si el tiempo allí donde fuera que se encontraba parecía no existir o si las escaleras parecían alejarse o acercarse de forma misteriosa. Solo quería escapar de la oscuridad.
Finalmente, al cabo de no sabía cuanto tiempo, llegó al fin de la escalera y lo que encontró la dejó con la boca abierta.
La puerta que había creído percibir, no estaba allí. Tan solo un precioso arco de piedra, enmarcado de hiedra y otros tipos de enredaderas que no reconocía pero que tenían flores preciosas cuyo aroma era tan atrayente como un imán. La emoción que sintió era difícil de describir con palabras. El corazón le latió con fuerza y las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas de pura felicidad.
Comenzó a caminar de forma apresurada hacia aquél arco que desprendía paz y felicidad, pero el arco parecía alejarse nuevamente. Al mismo tiempo, le pareció sentir un tirón por la espalda, como si alguien tirase de ella alejándola de aquella maravillosa y tranquilizadora luz, abocándola de nuevo a la oscuridad. Se negó a ello con todas sus fuerzas y comenzó a correr hacia la luz que se alejaba, luchando contra el tirón que sentía.
Fueron momentos angustiosos los que pasó hasta que finalmente se acercó de nuevo al arco. La felicidad que sintió era inenarrable. Al otro lado del arco se divisaba el jardín, o bosque -no estaba muy segura-, más hermoso que había visto jamás. Ningún lugar del mundo podía compararse a aquél lugar y su imaginación, de haber intentado imaginar algo así, tampoco podría haber logrado crear algo similar, siquiera. Seguía sintiendo el tirón en la espalda, pero cada vez era menos fuerte. Avanzó unos pasos más hasta cruzar el umbral del arco, pero no pudo ir más lejos.
No supo de dónde habían llegado, pero un grupo de gente estaba delante de ella, impidiendo que pudiera avanzar más. No entendía nada, ¿qué hacían sus tíos allí? ¿Y sus abuelos? Todos ellos habían muerto hacía tiempo, sus tíos mucho antes de nacer ella, en un trágico accidente de tráfico. El pánico, volvió a apoderarse de ella, aunque en esta ocasión pasó pronto. No sabía dónde estaba ni porqué aquella gente le impedía avanzar, pero no le importaba.
–¿Qué está pasando? -logró preguntarse a sí misma, aunque todos parecieron escucharla.
Su abuelo paterno, a quien solo conocía por medio de fotografías, puesto que había muerto unos meses antes de su nacimiento, se adelantó hacia ella, hasta quedar muy cerca.
–Aún no es tu tiempo, mi querida niña -dijo sin mover los labios, aunque ella pudo escucharlo perfectamente.
–¿Cómo que no es mi tiempo? ¿A qué te refieres? ¿De qué no es mi tiempo? -la angustia se estaba apoderando de ella, y el tirón en su espalda aumentó considerablemente, convirtiéndose casi en doloroso.
–Aún no -dijo su abuelo, sin más explicaciones y le dio un empujón en el pecho que la expulsó de aquél hermoso y tranquilo lugar causándole un profundo dolor en el pecho. La oscuridad volvió a envolverla y perdió el conocimiento mucho antes de llegar al suelo.

Horas después, en una cama de hospital, repasaba lo ocurrido. Según le habían contado, un golpe en la cabeza con un frisbi extraviado al entrar al agua, le hizo perder el conocimiento y caer. Cuando lograron sacarla del agua no tenía pulso, estuvo veinte segundos muerta antes de que pudieran reanimarla.
Suspiró hondamente y cerró los ojos para dormir un rato. Había muerto, pasado al otro lado y regresado en veinte segundos, aunque a ella le había parecido mucho más, pero a pesar de saber eso, no sentía miedo.
Ahora sabía lo que había al otro lado. Ya no sentía miedo de la muerte.

miércoles, 10 de agosto de 2011



Hola querid@s;
¿Qué tal el segundo día de maratón? Espero que muy bien.
Mi día maratoniano ha ido regular. Y digo regular, porque hoy solamente he escrito tres páginas, no completas del todo, y eso es menos de lo que escribí ayer, pero al mismo tiempo, he cumplido el objetivo de escribir, con lo cual la cosa no ha ido tan mal.
Quizá podáis pensar que soy demasiado optimista, pero personalmente considero que es mejor escribir -aunque sea un poquito-, que no escribir nada. ¡Eso sí hubiera sido un completo fracaso! Además, teniendo en cuenta que hoy no estaba yo muy católica (estoy en esos días del mes), es prácticamente un milagro que haya escrito esas tres páginas. 
Hoy no he escrito nada de lo que empecé ayer. En lugar de eso, he escrito el relato para la consigna de Adictos a la escritura, que cuando lo corrija y esté aceptable, lo subiré en otro post. 
La verdad es que no me ha costado mucho escribirlo, al contrario de ayer que me costó arrancar, y el método de ir poniendo cuidado en lo que iba escribiendo, al tiempo que dejo que surja la inspiración, ha vuelto a funcionar. Yo pensaba que hoy no funcionaría, que fue un momento de "lucidez literaria" lo que tuve ayer y que si lo hacía premeditamente no me saldría igual, pero no, resulta que ha funcionado hoy también. Lo que está por ver es, si ha funcionado para bien o para mal, pero bueno, eso es otra cuestión y cuando leais el ejercicio ya me diréis que os ha parecido.

Bueno, esto es todo por el momento. En cuanto tenga el ejercicio presentable en cuanto a faltas de ortografía y alguna metedura de pata que otra, lo subiré.

Besos.





martes, 9 de agosto de 2011


Hola a todos;
Ayer (puesto que para mi ya es martes) dio comienzo el maratón de escritura que puso en marcha Maga de Lioncourt en su blog escribiendo la noche. Como no he podido conectarme antes para dejar mis impresiones sobre la experiencia del primer día, lo hago ahora. Espero que me perdonéis el pequeño retraso.
Antes de dejar constancia de mis impresiones, he de decir que hasta el último momento he estado indecisa entre publicar lo escrito o solo comentar cómo me ha ido la experiencia. Al final, he decidido que voy a ir comentando la experiencia y cuando termine el maratón y lo tenga convenientemente corregido lo publicaré para compartirlo con vosotros. Esto es, más que nada, por que soy muy maniatica con estas cosas y si lo publico tal cual lo he escrito pues no voy a estar a gusto. Así que mejor, lo haré después de terminado el maratón.

Y ahora si, después de estos comentarios previos, paso a relataros mi experiencia del día uno.

Normalmente suelo escribir de noche por que hay más calma y me ayuda a concentrarme mejor, pero para el maratón he hecho una excepción y he cambiado mis hábitos a la mañana. Así pues, me he tomado dos horitas para escribir antes de comer con un resultado bastante bueno.
La historia que he empezado a escribir con motivo del maratón, la tenía rondando mi mente desde hacía algún tiempo, pero no terminaba de decidirme a plasmarla en papel, así que el maratón me ha servido de excusa para empezarla. Gracias a esta idea que tenía en mente y el propósito del maratón, me he sentado delante del ordenador, aprovechando un poco también el buen ánimo con el que me he levantado hoy, le he dado al focus booster y me he puesto a escribir.
Al principio me ha costado un poco arrancar, la verdad sea dicha, pero en cuanto me he centrado y concentrado en la historia todo ha ido como la seda. También es cierto que he escrito algo más lenta de lo que lo hago habitualmente, pero ha sido un poco porque me he detenido algo más en pensar las frases que iba a escribir, algo que no había hecho antes salvo con el microrrelato del ejercicio de adictos a la escritura y, aunque parezca mentira, el hacer esto me ha hecho concentrarme más en las escenas dándome tiempo también a visualizarlas mejor. Me ha gustado bastante como me ha quedado lo que he escrito, escribiéndolo de esta manera, por lo que mañana, voy a probar de nuevo esta forma de escribir, que aunque más centrada en la escritura también estaba mezclada con la inspiración del momento. Algo muy extraño, lo sé, y difícil de explicar, que no me había ocurrido antes y que no ha sido premeditado. Creo que ha surgido un poco de la pereza, por que no sabía como encarar la historia (a pesar de que me andaba rondando en la cabeza). De cualquier modo, estoy agradecida porque haya surgido así la experiencia del primer día. Me ha mostrado otro modo de escribir que ni siquiera sabía que poseía. 
Bueno, al final de las dos horas, he escrito cuatro páginas casi enteras, me han faltado muy pocas líneas de la cuarta página, pero ha sido porque el capítulo estaba terminado, no por falta de inspiración como otras veces. Además, tengo la impresión de que, al poner más atención a las frases, he escrito de forma más simplificada y eso ha hecho que no cumpliera el mínimo de páginas. Estoy segura de que, de haber escrito como suelo hacerlo, escribir lo mismo que he escrito hoy, me habría llevado, como mínimo, unas ocho o diez páginas.

En fin, hoy no he llegado a las cinco páginas por muy poco, pero así con todo la experiencia me ha dejado un buen sabor de boca. He escrito un capítulo entero y he descubierto que puedo escribir de una manera concienzuda sin que ello frene mi imaginación ni mi inspiración.
Por último, espero poder llegar a las cinco páginas, mínimo, mañana y, que todos los que hayais participado en el maratón hayais tenido una experiencia tan buena como la mia. 

Besos y hasta mañana.




lunes, 1 de agosto de 2011

Hola a todos;
¿Cómo va todo? Espero que genial.
Hoy me he traído al blog una encuesta cuyo nombre me llamó mucho la atención. Yo me la he traído del blog de Maga de Lioncourt, Escribiendo la noche, pero creo que se originó en el blog de Ichabod Kag, Beyond 
La encuesta está pensada para todos aquellos que escribimos, ya sea profesionalmento o no. Cuando la leí ayer me pareció muy interesante y he querido traermela para dar mi opinión. 
Esta encuesta está se la puede llevar todo aquél que quiera y compartir sus opiniones con los demás.

Mis opiniones son las siguientes:

¿Qué es un escritor?
Alguien que no se limita a ver el mundo que nos rodea tal cual es, sino que se atreve a ver más allá; ver cómo podría ser y ver cómo le gustaría a él que fuera.
En una palabra, un visionario. 

¿Por que se escribe?
Por muchos motivos diferentes, dependiendo de las necesidades de cada escritor en el momento de ponerse a escribir.
Yo escribo para expresar mi creatividad, ya que escribir se me da mejor y me gusta más que cualquier otro tipo de arte. Me encuentro más suelta y cómoda para expresar lo que siento.

¿Para quien se escribe?
En primer lugar, para uno mismo. Después, para quien quiera leerlo.
En mi opinión, si primero no escribes para tí, para divertirte, emocionarte o cualquier otro sentimiento, no creo que sea posible que escribas para otros.

¿Qué significa para ti escribir?
Para mí escribir es mi vida. Una forma de expresar mi creatividad, como dije antes, y un placer.

¿Algún personaje propio es el reflejo de tu personalidad?
Sí, cada uno de ellos. 
Pienso que, por mucho que algunos autores digan que sus personajes no tienen nada de ellos, todos los personajes que creamos son el reflejo de nuestra personalidad de una u otra manera. Algunos pueden reflejar algún deseo insatisfecho que sintamos aunque no seamos conscientes, otros pueden tener nuestro color de ojos o cumplir los años el mismo día que nosotros y algunos otros pueden representar algunos de nuestros estereotipos que nos llamen la atención. En todos los casos, llevan algo nuestro igual que nosotros compartimos características con nuestros padres y nuestros hijos con nosotros.

¿Tomas detalles de la realidad para forjar la identidad de tus personajes?
Si, aunque en algunas ocasiones solo sea en lo más básico.
Creo que es inevitable, ¿de qué manera sino vamos a humanizar a nuestros personajes, hacerlos reales y que los lectores se identifiquen con ellos?

¿Cómo se llega, en tu opinión, a pasar de ser un simple aficionado por el gusto de escribir a ser un escritor?
En mi opinión, pasas a ser escritor cuando das el paso de plasmar, por primera vez, alguna historia, relato, etc., en papel, te sientes emocionado al terminar y sientes que tienes que repetir. Repites y al terminar, repites de nuevo, y vuelta a lo mismo hasta que no puedes parar porque toca tu alma muy profundamente. En ese momento, ya eres escritor.

¿Se puede aprender a escribir de una forma que resulte interesantemente literaria?
Más bien yo creo que se puede aprender a escribir. Eso de una forma literaria interesante lo veo algo muy relativo, por que no a todos nos gusta lo mismo y lo que para unos es una obra de arte magistral para otros es una mierda como una catedral (con perdón). Si escribes algo y, aunque solo sea a una persona, le gusta, ya es una forma interesantemente literaria de escribir.

¿La escritura es un oficio, un destino o ambas cosas?
Yo pienso que la escritura es un placer que conviertes en un destino que tiene como consecuencia convertirse en oficio.

¿Hay, en tu opinión, alguna fórmula que a la hora de escribir resulte útil o mejor, en un plano general?
En mi opinión, la única fórmula útil, en un plano general, a la hora de escribir, es ponerse a escribir.
Los métodos que utilice cada uno para hacerlo son complementarios. Si no escribes, lo mismo da que tengas montado un guión de lo más minucioso o que las ideas vagen por tu mente a la velocidad de la luz.

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